Posición crítica frente a la COP21

Posición crítica frente a la COP21

Posición crítica frente a la COP21

En la sesión de la Comisión Permanente Especial de Ambiente del 19 de noviembre de 2015, se recibió al Ministro de Ambiente, Edgar Gutiérrez Espeleta y a Pascal Girot, coordinador sectorial de cambio climático, quienes expusieron sobre la posición que el país va a llevar a la  Cumbre sobre Cambio Climático en París.

Frente a la propuesta, surgieron importantes dudas que planteamos a ambos funcionarios. En primer lugar, nos preocupa que se habla de reducir emisiones, al mismo tiempo, que el Poder Ejecutivo otorga el aval para la incineración de residuos sólidos, como acto de alcahuetería a los gobiernos municipales que no han sido capaces de cumplir la legislación vigente en manejo de  residuos. Esto resulta altamente contradictorio, pues además, implica que se fomente el consumo, ya que los materiales incinerados no pueden, obviamente, volverse a aprovechar. Por tal razón, la presión sobre los recursos naturales para la extracción de materia prima sigue en aumento.

Una de las preocupaciones que se manifestó por parte del Ministerio y en relación con el Cambio Climático fue la sedimentación en detrimento de las costas en Cahuita, Limón. Pero,  una vez más de manera contradictoria, se ha anunciado con bombos y platillos la Terminal de Contenedores de Moín construida por la empresa holandesa APM Terminals, cuyos impactos ambientales en el Caribe Sur han sido ampliamente denunciados y ante los cuales, el gobierno no se mostrado en lo absoluto preocupado. Por ello, se puede poner en duda que exista un verdadero interés por detener las acciones que afecten el equilibrio ambiental en la zona.

Otro tema que nos despierta preocupación, es el ímpetu con el que el Gobierno insiste en afirmar que nuestro país es digno de reconocimientos por el uso de energías renovables. Lo que omiten señalar es el verdadero costo de la energía hidroeléctrica que utilizamos. No planea, nuestro Gobierno, contar en París sobre la cantidad de ríos que han muerto en nuestras comunidades principalmente rurales, ni sobre el incremento de los conflictos socioambientales por asegurarse el abastecimiento y el uso y disfrute de los ríos. De manera que, se presume como renovable una energía que es producida con un muy alto costo ambiental y social.

En materia energética, también se plantea el uso de biocombustibles como una prioridad. Esto, sin tener mayores consideraciones sobre las consecuencias ambientales que implica la expansión de los monocultivos, como podría ocurrir en el caso de la palma aceitera, al mismo tiempo, que aumenta la presión sobre los recursos naturales como los bosques, las reservas de agua y la biodiversidad. Por lo cual, es imposible afirmar que los biocombustibles en los términos pretendidos por el Poder Ejecutivo, se conviertan en una alternativa energética sostenible.

Finalmente, con orgullo, el Gobierno costarricense presentará los logros en relación con el Pago de Servicios Ambientales, a pesar de que  justamente, la falta de pago de estos servicios, se ha traducido en más permisos de tala de árboles en las fincas beneficiarias. Pues, la irresponsabilidad del Gobierno implica una disminución en los ingresos económicos de las personas que han dedicado sus terrenos a la protección forestal a cambio del incentivo. De manera que, si éste no se paga, las personas deben buscar otras alternativas para asegurar su subsistencia y solicitan aprovechar el recurso que da el bosque, lo cual implica afectaciones a la cobertura forestal y, consecuentemente, en las posibilidades de captación de carbono.

Es decir, las propuestas del Gobierno para la Cumbre se pueden calificar de tibias y contradictorias. Por una parte, buscan sostener una imagen de país ecológico y, por otra parte, la estrategia para combatir el cambio climático continúa favoreciendo un modelo de desarrollo sumamente extractivista y consumista, lo cual, hace que sea incompatible con el equilibrio de los ecosistemas. Por lo tanto, la crisis del clima que se ha venido agudizando producto de la acción humana, seguirá su camino, sin que nuestro país asuma una posición realmente consolidada que se pueda convertir en un ejemplo para las más grandes potencias internacionales, que a fin de cuentas, son las principales culpables de la factura que, alrededor del mundo, pagan las personas en condiciones más vulnerables.

 

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