Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer

El 25 de noviembre se conmemora el día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y es importante recordar que, sobre este tema, nuestro país ratificó en los años noventa la “Convención interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer” denominada “Convención De Belém Do Pará" señalando en artículo primero lo siguiente:

"Debe entenderse por violencia contra la mujer cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en al ámbito público como en el privado."[1]

Se desprende de lo anterior, que las acciones de violencia de todo tipo contra las mujeres no se dan solamente en el ámbito familiar, sino también en los espacios públicos: los centros de salud, centros de estudio, laborales, medios de comunicación y abarcando incluso los espacios políticos.

Sin embargo, un Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas, presentado en el año 2006 sostiene que "La forma más común de violencia experimentada por la mujer en todo el mundo es la violencia ejercida por su pareja en la intimidad, que a veces culmina en su muerte."

El informe N° 22 del Estado de la Nación revela que, en el año 2015, se registraron nueve feminicidios, tres más que en 2014 y si se amplía la definición y se consideran además los asesinatos de mujeres por motivos pasionales o sentimentales (cometidos por ex esposos, ex concubinos, novios o ex novios, o bien por atacantes sexuales o acosadores) la cifra se eleva a dieciocho, dos más que en 2014.[2]

Lo que significa que, aunque leve, hay un retroceso ya que dieciocho mujeres murieron precisamente por ser su condición de mujeres en nuestro país. Aunque se les etiquete como “motivos pasionales o sentimentales” estos crímenes son una muestra clara de la violencia que sufren las mujeres costarricenses tanto en las calles como en sus hogares y muchas veces de manera silenciosa.

Pero también se manifiestan en el país muchos otros tipos de violencia hacia las mujeres. Para poner un ejemplo, en octubre del año anterior, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos cuestionaba a Costa Rica por violencia obstétrica, esto después de una audiencia que se efectuara ante dicha comisión para presentar la situación en el país a partir de los casos que se han hecho públicos a través de diversos medios de comunicación en donde mujeres denunciaban el maltrato recibido cuando eran atendidas en el proceso de embarazo.

Otro caso es el acoso callejero, una situación lamentable en donde además del temor que puede sentir una mujer al sentirse agredida, tiene que lidiar con la humillación que se genera en el espacio público, donde muchas veces es incluso culpabilizada por su forma de vestir o por caminar “sola”. Al respecto, según el segundo Estado de los Derechos Humanos de las Mujeres (2015) se estima que ocho de cada diez mujeres han escuchado “piropos” en algún momento de sus vidas y se generan anualmente alrededor de 7000 denuncias en los tribunales por este tipo de abusos en la vía pública.

Estos son solo ejemplos que demuestran que las mujeres, por el rol histórico que esta sociedad les ha otorgado de manera injusta, estas expuestas a muchas formas agresiones y son violentadas en su cotidianidad y a lo largo de su vida de diversas maneras: la distribución de las responsabilidades con los hijos e hijas y el espacio doméstico en general, las dificultades para ser contratadas y acceder a un salario justo, el temor que enfrentan en las calles al caminar solas o al salir a divertirse, las agresiones físicas o psicológicas por parte de sus parejas e incluso otras figuras masculinas en la familia como padres y hermanos; el esfuerzo doble que deben hacer por estar en espacios  de decisión en sus comunidades  y ni qué decir del trabajo que les lleva acceder a puestos de elección popular y hacerse escuchar sin ser minimizadas.

Nos falta mucho como país, faltan muchos escaños para construir una Costa Rica más equitativa, donde toda la ciudadanía y especialmente las mujeres y niñas, puedan caminar y desarrollarse de manera libre y segura.

Esa construcción pasa por elaboración de más legislación, acompañada de espacios formativos de construcción y concientización, para que sea desde nuestras instituciones educativas donde podamos cambiar ese papel histórico y desigual que las mujeres se han visto obligadas a interpretar. Dejemos de criar princesas y héroes, comencemos a educar niños, niñas y adolescentes sin estigmas y con iguales posibilidades, para que las nuevas generaciones puedan reconocer las capacidades y los derechos de las mujeres y los hombres de manera equitativa, para que el acceso al trabajo y la distribución de las responsabilidades domésticas sea justa; las mujeres puedan caminar seguras y sean respetadas sus decisiones como personas, valorando también sus opiniones.

Por último, en el contexto que atraviesa nuestro país, debido al paso del Huracán Otto en territorio nacional, es importante destacar que en tiempos de catástrofe las mujeres y niñas están expuestas a un mayor nivel de vulnerabilidad y aumentas las posibilidades de ser víctimas de múltiples agresiones.  En este sentido, según el recuerdo las palabras emitidas por el Servicio Nacional de Mujeres del Gobierno de Chile:

"En los países donde la discriminación y violencia contra las mujeres es aceptada social y culturalmente, las niñas y mujeres quedan en una situación de especial vulnerabilidad después de un desastre natural o ante situaciones de peligro como una guerra o migración. Las cifras demuestran que no solo mueren más mujeres y niñas que hombres durante y después de los desastres, sino que también aumenta exponencialmente la violencia de género –en la que se incluye la violación, la trata de personas y la violencia doméstica-."[3]

Es por esto que aprovechamos esta fecha, para hacer además un llamado a la Comisión Nacional de Emergencias y demás instituciones estatales para que, en medio de la situación crítica que vive nuestro país, se tomen en consideración la situación de vulnerabilidad a la que se exponen las mujeres y niñas en el territorio nacional.

[1] Ley 7499, Ratificación de la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer "Convención Belem Do Pará", del 02 de mayo de 1995, publicada en el Diario Oficial La Gaceta N° 123 del 28 de junio de 1995.

[2] Estado de la Nación (2015). consultado el 22 de noviembre de 2015 en https://www.estadonacion.or.cr/21/

[3] Servicio Nacional de la Mujer, Gobierno de Chile (14 de abril de 2014), recuperado el 15 de octubre de 2016 en https://portal.sernam.cl/?m=sp&i=4523

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